jueves, 20 de agosto de 2009

Financiamiento, competitividad y reforma en la sociedad mundializada.

-Unión europea. Privatización, autonomía y competitividad.-
La privatización de las universidades no solo coarta y discrimina el acceso a la educación, además el Estado con esto reniega de su obligación de garantizar el derecho a una educación de calidad para todos los sectores (económicos y de nivel educativo). Al entregar esta función elemental a manos de privados no solo se deja de velar por este derecho, si no que la misma “autonomía” de la universidad se en peligro, pues esta “autonomía” se regirá en los intereses económicos, inversionistas, políticos, religiosos, etc. que sustentan la universidad, así el ideal de sujeto o egresado se encontrara supeditado y formado según intereses externos y en la competitividad de grupos económicos en las distintas especialidades. La autonomía de la universidad debe ser pensada en su totalidad, dependiente de quienes hagan las investigaciones, publicaciones, etc. y el Estado tendría que necesariamente promover esta tendencia, la cual involucre redes de información y retroalimentación a escala planetaria para así alcanzar la reforma del pensamiento que de lugar a sentirnos ciudadanos del mismo planeta (paradoja de la reforma).
Por otro lado, la competitividad también debe ser re-pensada, pues ésta podría abrir camino a generar conocimientos cada vez más amplios solo si se desarrolla en un sentido humano. La competitividad como condición construida en forma de valor en el ser humano deshumaniza al sujeto, ya que hace mirar al “otro” no como un aporte, si no como un peligro desde la perspectiva social de “arribas y a bajos”.

Así entonces nos vemos enfrentados ante dos tendencias planetarias (primera y segunda hèclite: cuatrimotor occidental / resistencia a la dominación tecno económica) que de manera dialógica se encuentran ya hoy construyendo los cimientos para la tan esperada reforma del pensamiento y es deber de todos sembrar un mejor camino y resultado de este enfrentamiento entre los grupos de “contratendecia” de la sociedad civil y los intereses económicos, políticos, tecnológicos, científicos que representan el motor de la occidentalizacion..

De esta manera respondo con un no. La reforma tan deseada no puede caer en manos minoritarias que busquen proteger sus intereses, pues de esta manera solo se avanzara en cuanto formaron técnica y productividad y no en lo que se debe generar, un desarrollo trasversal y de forma dialógica entre ciencias y humanismo.

-Mundialización y universidad contemporánea-

La mundialización cada vez mas evidente va requiriendo de profundas trasformaciones sociales, económicas, políticas, culturales, etc. que se van generando en las sociedades contemporáneas desde el propio proceso de transformación de sus pensamientos, relaciones con el “otro”, relaciones de conocimientos a nivel planetario que permiten los sistemas sociales complejos y en escala planetaria por los avances de la comunicación de masas y redes virtuales. La universidad por lo tanto tampoco queda fuera de este proceso, pues es necesariamente un fenómeno cultural y social, político y económico, etc. así la universidad debe enfrentar los cambios de la mundialización y dar respuestas a las necesidades actuales de las sociedades complejas y contemporáneas, donde la transformación del pensamiento es su principal desafío a desarrollar en los sujetos y de esta forma lograr un cambio del pensamiento occidental e individualista hacia un sujeto que se sienta parte activa de una sociedad-mundo.

-Sobre la urgencia y la necesidad de la reforma educativa-

Así es como desde una perspectiva compleja la reforma de la universidad se hace urente y necesaria, pues de esta reforma la universidad es una de las partes.

La reforma debe estar orientada desde el comienzo de los años del proceso educativo, fundada en la búsqueda constante de reformarse en si mismo ( se reforma el pensamiento solo si somos capaces de reformarnos a nosotros mismos o como diría Morin , para complejizar el pensamiento debemos comenzar por complejizarnos nosotros mismos), es decir que la reforma debe plantearse de manera urgente y necesaria en todo el ámbito educativo, apoyando el desarrollo del pensamiento hacia una transformación del pensamiento, de un sujeto –ciudadano del mundo, planteo lo urgente y necesario pues el proceso de mundialización ya ha comenzado a operar, con las redes virtuales cada día mas avanzadas, el capitalismo globalizado (y autodestructivo en si mismo) actúa desde ya varios años, los poderes económicos y políticos también han comenzado a mover su maquinaria planetaria en esa dirección, entre otras alianzas. Este proceso de mundialización necesita de sujetos críticos y reflexivos, capaces de entender y confrontar (también de manera planetaria y para esto las redes virtuales de información son una herramienta potente) los procesos en marcha a nivel planeta, capaces de crear y entregar respuestas audaces a los nuevos desafíos que se plantean, pero sobre todo, formado en valores re-planteados (patriotismo/nacionalismo, competitividad, solidaridad, etc.) que respondan a lo solidario y al apoyo mutuo entre sus pares.

“El siglo del conocimiento puede ser el siglo de la ceguera”

La frase “El siglo del conocimiento puede ser el siglo de la ceguera” enuncia un concepto determinante en nuestra era planetaria: “el tiempo”, al cual siempre miramos como pasa, al cual siempre encontramos insuficiente en nuestro cuantificable en el manejo de la información, cantidades inimaginables de propuestos diferentes en las distintas ramas de los saberes en las cuales no nos detenemos a examinar y desarrollar volviéndonos ciegos antes las posibilidades -constructivas y destructivas- que nos ofrece su profundización. Esta ceguera esta determinada por la “aceleración” en la cuál nos encontramos, haciéndose necesaria la complejización de esta información para trasformarse en conocimiento. La cantidad de información que circula de manera planetaria gracias a las posibilidades que ofrecen las comunicaciones hoy en día en sus redes virtuales como nunca antes en nuestra historia se había observado, fundamenta la necesidad de contextualizarlas, identificarlas en conjunto con su dependencia con el entorno, su cultura, su sociedad. En esto la Universidad en cuanto a re-educar a los educadores, posee como tarea desarrollar las posibilidades, los caminos para encontrar una orientación que no solo se debele en lo tangible, si no que busque el desarrollo de la ética, comprendiendo la subjetividad que se desprende de ella, subjetividad necesaria si comprendemos que el sujeto es inseparable de su Trinidad (individuo-especie-sociedad), trinidad que le da la condición de sujeto, concepción de sujeto que se enmarca en la autoafirmación de Él mismo en el centro del mundo, esto se refiere a dos puntos del paradigma: Por un lado, una conjunción del individuo que lucha por el equilibrio entre su egocentrismo y su altruismo, es decir un actuar casi por un “deber” entregado ya sea por su religión, posicionamiento político-ideológico, etc. este altruismo debería incluir mi concepción del “Yo” en un “Nosotros”, donde el “Yo” y todo lo que lo conforma (amor, sentimientos, lenguajes, cultura, etc.) se sitúa en medio del mundo. Así entonces se genera una relación de dependencia necesaria para el individuo y su autonomía (paradigma), es decir que el “Yo” asuma al “Nosotros” como necesidad vital para su existencia de manera dialógica (complementaria y antagonista). Acá es donde el “deber” se fundamenta en la interiorización y re-afirmación de lo inseparable: Bio-Antro-Sociológico del sujeto.

Comprender al sujeto y su condición como tal (trinidad), en su dependencia con el cosmos, con el planeta al cual llamamos hogar y en el cual buscamos nuestra autonomía nos plantea como especie el desafío de cuestionar el alcance de nuestras acciones, y de nuestros profundos avances técnico-científicos y la gran capacidad de auto-destrucción que poseen en si mismos estos avances, desafío no solo de cuestionamientos se hacen necesarios, mas bien la necesidad verdadera radica en como seamos capaces de regular éticamente este cambio y transformación del mundo como hoy lo conocemos (no solo técnico-científico, además inevitablemente climático) para asegurar nuestra autonomía en la siguiente era planetaria. Creo fuertemente que los primeros pasos radican en reconocerse como ciudadanos de una nación llamada Tierra –“quizás mi única noción de patria sea esta urgencia de decir nosotros”- de una ciudadanía perteneciente a la patria del globo, reconocimiento para el cual la importancia de una reforma educativa lo debe plantear como necesidad de incluirla, en donde el egocentrismo no aparezca como un obstáculo para reconocer en el “otro” un desarrollo y aporte verdadero para un “nosotros”, haciéndonos y reconociéndonos como parte de un sistema Auto-Organizado (como especie) entre estos dos conceptos que podrían aparecer como antagonistas, pero que necesariamente son complementos en nuestra condición de sujetos que determinara el porvenir de nuestra existencia en el planeta y la propia vida de nuestra gran nación llamada Tierra. Se hace latente así la necesidad de re-fundar una sociedad de conocimiento, la cual nos permita re-fundarla en base a una sociedad de hermanos – Pluralidad Razonable /consenso traslapado- corrompida por la ceguera de nuestro siglo, ceguera creada por el desarrollo del egocentrismo del sujeto en desequilibrio con el altruismo necesario para el sujeto como especie, el cual hasta hoy o en el mejor de los casos hasta hace poco tiempo atrás ha visualizado de manera separada de su dependencia con el medio al cual pertenecemos, nuestro medio ambiente rico en relaciones e interdependencias.

“Teorías de reproducción y pedagogía transformadora: La educación como práctica de resistencia.”

El reconocimiento de los aportes de las teorías de la reproducción para observar la determinación de lo económico sobre lo ideológico, así como de la necesidad de reproducción cultural y hegemonía que sustenta el entrerramado ideológico de la clase dominante para seguir posicionada en su lugar, no socava las criticas que han surgido con respecto a que todo acto pedagógico es un acto de violencia simbólica, pues esta es una acción discriminatoria y excluyente de contenidos. Limitarse a esta idea deja de lado la capacidad de la educación de situarse como practica de resistencia, aporte verdadero al cambio social y como mecanismo real de lucha de clases. Es en este punto donde pondré mis esfuerzos en entender esta relación que se da entre reproducción y transformación en el debate educativo, relación que en este contexto intentare posicionarla complementariamente y no confrontadas,para así entender de manera unificada estas teorías. Entenderlas unificadas sugiere reconocer el monitoreo del poder económico sobre la ideología de la clase política, haciéndose presente los intereses de los grupos económicos para la construcción desde el poder y la transversalidad del sujeto como objeto de producción de capital humano (educación globalizada), como además dejando ver la intencionalidad de reproducir la esfera cultural (entorno), económica (clase económica) y política, sustentada a través de la violencia simbólica de la acción qué esta confrontación entre reproducción y transformación es un ejercicio de resistencia que debe realizar el docente a través de sus practicas pedagógicas, asumiendo las redes de poder y dependencia como es la necesidad de legitimación del poder político por el poder económico así como también el docente necesita de la legitimación del poder político, es decir, la (AuP) legitima la (A.P) del docente, valida su poder y autoriza para transmitir y reproducir la cultura, no solo de la identidad nacional, además, de su contexto y entorno socioeconómico y aunque para una pedagogía liberadora esa autoridad legitimada le es necesaria, esta debe ser manifestada en todo momento como cuestionable, partiendo del dialogo y participación la construcción del aprendizaje a través del cuestionamiento hacia la autoridad del pedagogo. El docente así legitima este cuestionamiento a la Autoridad del profesor en una relación horizontal de dialogo que permita la construcción colectiva del proceso de aprendizaje, cuestionamiento que además permitiría elevarlo a cuestionar de la Autoridad mayor (autoridad politica) forjándose en la critica al modelo del ideal ciudadano manifestado transversalmente en la educación, monitoreada y dirigida por el poder de manera incubierta , esto significa un verdadero cuestionamiento a las estructuras , bases e ideología del modelo educativo vigente y que opera de manera sistematizada y que solo desde las bases y pilares se transforma el modelo educativo y además, la realidad nacional, pues entendemos que el ser humano no se libera individualmente, si no que la liberación como proceso colectivo pertenece a la esfera de lo político, social y económico.
La importancia de la pedagogía liberadora en este proceso de liberación -que las teorías de reproducción no reconocieron- es la relación que hace entre opresor y oprimidos, condición que se manifiesta en la necesidad de la pedagogía transformadora (de resistencia) de hacer conciente al oprimido de su condición, renovando su pensamiento tanto hacia su propia liberación como a la liberación de su opresor, evitando así que el proceso de esta búsqueda, no se convierta en el mero cambio de roles, es decir, que el oprimido se vuelva en opresor, cambio de roles que solo reproduce una sociedad basada en el materialismo extremo y no genera un aporte a la construcción de un hombre nuevo, necesidad de liberación verdadera instaurada en el interior de la conciencia del individuo y que además corresponde a un cambio interior de los oprimidos en cuanto solo a través de lo toma de conciencia de su situación y el entendimiento de que Él no es culpable de su opresión, podrá emprender su camino hacia la lucha contra su opresor. Aun más, la situación se agudiza cuando el oprimido acepta la realidad y se adapta a ella sin cuestionarla y menos modificarla, situación que genera en la clase oprimida una dependencia emocional que imposibilita a estos enfrentarse a sus opresores. Cuando esto sucede, es decir, cuando el oprimido deja de luchar por su emancipación cultural y social, se convierte en un sujeto sin amor por la vida, situación que se ha manifestado en el modelo educativo, entonces la pedagogía liberadora (propuesta por P. Freire) se encara a esta condición, estando con el mundo y no el mundo, alcanzado desde la liberación y dejando atrás la practica alienante y mecanicista del modelo educativo y asumiendo el rol del docente como la problemátizacion del mundo próximo al oprimido, creando las condiciones necesarias para que el aprendizaje avance hacia nuevas expectativas, con un carácter verdaderamente reflexivo y forjador de su propia realidad, abriendo camino a la participación activa y real de la construcción social y por fin el entendimiento interiorizado de las clases subordinadas sobre su autonomía y reproducción cultural, manifestándose en practicas pedagógicas alternativas, pues la escuela no es un circulo socialmente cerrado, si no, que es un espacio en el cual se procesan “personas y también significados” , es decir, se entiende la escuela como “el resultado de la afirmación de un espacio para la reproducción cultural alternativa en el interior mismo de la escuela y posibilidad de emergencia de practicas de resistencias y alternativas” .

Pluralidad razonada para el fortalecimiento democrático. Tradición moral V/S experiencia educativa

Sin duda que plantearse la problemática entre moral y experiencia que ha existido en la teoría de la educación lleva a un análisis profundamente necesario en cuanto que este debate amplia las posibilidades del marco de acción y reflexión de la pedagogía tanto en la escuela tradicional como en su oponente, la nueva escuela o escuela progresiva. Es además indudable la cantidad de puntos y / o perspectivas que genera esta discusión. Prestare atención entonces a los que hacen referencia al ejercicio de la ciudadanía en cuanto a la capacidad del fortalecimiento democrático y la construcción social.

Este ejercicio de ciudadanía plantea la problemática referente al concepto de “principio de integración social” el cual es abarcado desde dos perspectivas; la primera bajo el concepto de “sometimiento” y la segunda bajo el de “participación” , esta ultima plantea el ejercicio ciudadano como un derecho a ejercer el razonamiento como ejercicio de libertad bajo normas y leyes que no atenten al legitimo derecho del otro a ejercer su libertad, es decir, bajo la premisa que John Rawls define como “consenso traslapado o “pluralidad razonable” .

Esta primera perspectiva nos lleva al enfrentamiento lógico que existe entre monoculturalidad y multiculturalidad de la era global, enfrentamiento que da pie al cuestionamiento de la validez de la moral entregada por la costumbre y la tradición en una época de constante cambio y mutación de las conductas y discernimiento de los sujetos en decisiones como su planteamiento político y filosófico hasta sus opciones sexuales.

Este nuevo planteamiento de la moralidad debe ir orientado al entendimiento de la idea de “cambio” y re planteamiento global de los valores, reflejando y manteniendo su “carta magna” , es decir, el pilar que hace posible la convivencia pacifica dentro de la comunidad de la era global y multicultural , entendida como comunidad - mundo, pues este entendimiento también pasa por el respeto y la aceptación de la diferencia cultural dentro del dialogo, argumentación y defensa del posicionamiento de cada sujeto, entendiendo de esta manera el ejercicio de integración como “participación ciudadana” en busca de construir y fortalecer la tan debilitada democracia de estos días, pues el concepto de integración lleva consigo también el de exclusión. De otra manera , el “sometimiento” a la integración social seguirá su conducta de exclusión a quines no han de acatar y / o internalizar ciertas normas , leyes y conductas entregadas transversalmente por el poder ( Estado) para moldear la personalidad del “ideal del sujeto ciudadano” , es decir, aquel sujeto que adopta como suyas leyes y normas externas que limitan su propio ejercicio de razonamiento y libertad , puesto a que dentro de los programas de estudio de la escuela tradicional no existen estos cuestionamientos. Así entonces bajo esta idea de “sometimiento” se mantiene el camino a la desintegración social, pues sin participación se desvanece por completo el concepto de “democracia” y la tarea de “construcción social” se ve desaparecida en manos de una minoría dominante (Clase política) .

La actitud del “pluralismo razonado” entonces, debe marcar los márgenes dentro de los cuales se hace valido el derecho a ejercer mi libertad y ciudadanía, márgenes que tanto educadores como todo el campo educativo debe guiar bajo las normas y el respeto por el posicionamiento de los otros integrantes de la sociedad.

La idea del autogobierno dentro de la escuela abre la experiencia al tan esperado ejercicio ciudadano por su capacidad y / o cualidad de construir dentro de la institución escolar normas de conducta y valores morales de acuerdo a su propio tiempo y espacio (Contexto general) y no adoptar estas conductas y normas bajo la premisa del “sometimiento” a una fuerza exterior como la costumbre y / o tradición , pues debe entenderse que la moral no es solo el entregar conocimientos de normas de conducta dictadas por la tradición, si no que debe ir construyéndose paulatinamente a través del consenso universal del respeto por el “ser humano” y sus derechos esenciales.

Entonces se hace necesario un re planteamiento de la transversalidad de la educación en cuanto a la construcción predeterminada por el Estado de un sujeto en la era global , es decir “ideal del sujeto ciudadano” este re planteamiento debe fortalecer e inculcar la libre determinación y el respeto por los pares entregado por la “pluralidad razonable” , dejando atrás la mera transmisión de de principios y valores que podrían guiar la educación moral sobre una dirección heterogénea de la conducta entre los individuos pretendiendo formar así sujetos autónomos capaces de re crear la esfera de la moralidad y dirigir sus acciones hacia una sociedad mas justa , democrática en el ejercicio del razonamiento consensuado como forma de libertad.

aristofanes v/s socrates

Sin duda la orientación socrática del razonamiento abre el debate sobre la necesidad de elaborar una pedagogía que lleve al fortalecimiento democrático y junto con ello, capaz de abrir el camino hacia la libertad del alumno y a una comunicación horizontal con el otro de manera respetuosa y libre de prejuicios externos. El fortalecimiento democrático y la libertad del alumno es sostenible solo si somos capaces de entender que la construcción de la realidad social se edifica necesariamente desde el dialogo con el otro y que este debe ser libre de la autoridad verticalista de la tradición y su miedo –heredado de ella misma- a la capacidad de pensar y/o razonar nuevas posibilidades de convivir y construir la realidad a cada momento, desde el discurso y el argumento. Es en este punto donde confronta la educación clásica y la orientación socrática o bien, el ejercicio de razonamiento socrático y la verticalidad tradicionalista (aristófanes v/s Sócrates). Hablo de verticalidad tradicionalista con la idea de “la ordenación –inconsciente- que el sujeto hace de las demás personas , ordenación vertical en la que sitúa al sujeto en una escala de arribas y abajos (…)el sujeto inscrito en la verticalidad filtra y elimina todo lo humano presente en el otro, quedándose con el tipo de etiqueta que lo clasifica” y la horizontalidad como la manera de reconocer al otro; definiéndose como la “utopía de la sociedad de hermanos…en la cual todos puedan manifestarse sin encontrar obstáculo en el otro si no apoyo para el propio crecimiento” . Esta idea de horizontalidad necesita del planteamiento socrático que hace referencia a que todos tenemos algo con que aportar a la verdad y que para esto debemos ser capaces de auto examinarnos libre de la enajenación que generalmente produce la verticalidad de la tradición, donde se ve afectado el desarrollo de una auto reflexión y por tanto el crecimiento democrático y la capacidad de discusión mas allá de “alegatos y contra alegatos”…en vez de razonar conjuntamente sobre un problema ,. Es la orientación socrática la cual nos conduce a esa discusión abriendo el camino al fortalecimiento de la participación ciudadana y como consecuencia de la democracia. Bajo estas ideas cabe preguntarse ¿es la educación actual consciente de esto?, la respuesta parece clara. Dentro del los O.F (objetivos fundamentales). se promueve transversalmente los principios ciudadanos con el fin ultimo de concretar un “ideal ciudadano”, es decir, un sujeto con la capacidad de emprender, trabajador, padre o madre de familia, como además capaz de examinarse y conocerse a si mismo para poder conocer a los otros, pero esto ¿no se refiere a los valores entregados por la autoridad de la tradición? o mas aun ¿Cómo herramienta del poder para seguir sustentando sus intereses? .Ciertamente que esto es un tema largo de plantear y lo que me mueve es desatar el nudo de la educación clásica ante la respuesta socrática como herramienta para fortalecer la convivencia y democracia y en esto, nuestras pedagogías , sobre todo las referidas a lo artístico cumple el papel principal al relacionarse a la capacidad de generar en el educando su propio discurso y como este construye su argumento con el cual dará a conocer su realidad y su interpretación del mundo. El nacimiento de este argumento frente a un supuesto “otro argumento” y su discurso, construye la realidad de una “comunidad interpretativa” edificándola performaticamente la identidad social como además la identidad personal que la educación busca construir, identidad que esta sujeta y dada por los otros en la interlocución con el mundo exterior. Así entonces es necesario el ejercicio auto reflexivo para lograr el entendimiento del mundo exterior como además se hace necesaria la apertura a los otros reconociendo que desde el dialogo reflexivo y razonal, tienen cosas que aportarnos. Es ese dialogo donde se sustenta el pilar de toda democracia y convivencia de una comunidad y sus tradiciones, entiendo acá por tradiciones como la comunicación entre pasado y presente y el como el primero debe adecuarse al contexto del segundo tomando en cuenta los valores determinados por el presente. Cabe preguntarse entonces, ¿Cómo se educan los valores como el patriotismo actualmente? ¿ a que atribuimos el valor de la patria? ¿Es clásica esta noción de patria que se enseña en la actualidad?. Me referiré al segundo cuestionamiento: atribuimos actualmente a la patria tanto objetos (banderas, escudos, etc.) como a una especie de lealtad entregada por la autoridad tradicionalista, lealtad que implica un “no” cuestionarse los hechos y que “son tal y como nos enseñan e inculcan”, esto en oposición a la orientación socrática que nos invita a cuestionarlos concibiéndolos finalmente -a mi parecer- , a la noción de patria de la pequeña comunidad en que nos desenvolvemos y que como punto de partida, “ patria es humanidad” y es la comunicación en su dialogo horizontal el cual nos permite reconocer y reconocernos en el otro y permitiendo el entendimiento de que la realidad es una construcción social y que todos aportamos a construirla desde nosotros mismos, siendo imprescindible esta horizontalidad socrática para edificar la búsqueda de la verdad que nos hace mas libres como individuos, es en el lenguaje donde encontraremos esta virtud, pues la verdad y la libertad son virtudes las cuales todos podemos acceder. Entonces cabe la pregunta si la educación actual ¿es utilizada como herramienta constructora de verdad? Y más importante aun ¿Cómo herramienta para alcanzar la libertad? ¿Es la libertad algo que debamos encontrar o algo que debemos construir?: la respuesta es construir. Entendiendo que la verdad y la realidad son construcciones sociales y performativas, nuestra libertad debemos construirla en el auto conocimiento, es decir, somos libres cuando somos capaces de expresarnos desde nosotros mismos y para esto el dialogo que construye la verdad es indispensable que se aleje lo mas posible de la verticalidad piramidal de la estructura social, pues esta nos presenta al otro no como un aporte a nuestra propia construcción, si no, como un obstáculo que nos cuestiona desde la posición jerárquica en que nos encontramos dentro de la escala social. La educación entonces debe ser lo que nos prepare al dialogo horizontal de manera de percibir al otro como verdadero aporte a la construcción de la realidad desde el ejercicio ciudadano de la reflexión y razonamiento, inspirado en la búsqueda del bien común y dejando de lado la autoridad de la creencia para alcanzar auténticamente el “fortalecimiento democrático” que tanta falta nos hace como comunidad y en esto, tanto pedagogos como todo el campo educativo en general poseen la difícil tarea de aportar a este fortalecimiento de la democracia a promoviendo la horizontalidad en las relación de comunicación, posicionamiento y dialogo , lo cual nos obliga a replantearnos en la practica nuestras pedagogías, así por ejemplo, el ordenamiento de la sala de clases , en la distribución de los espacios, entre otros, entonces ¿manifiesta una perspectiva verticalista de las relaciones , en cuanto a la autoridad del docente?; la respuesta parece obvia, pero a lo que me quiero referir acá es al replanteamiento general que debemos hacernos como educadores (en un futuro) desde hechos tan mínimos pero a la vez fuertemente simbólicos, como es el ordenamiento del aula entre otros.